La escuela de negocios y las percepciones del directivo

La escuela de negocios y las percepciones del directivo

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Por: José Paulo Carelli, director del ISE Buiness School, Brasil. Cuando preguntamos a empresarios y directivos de varios países, cuales son los temas que más le ocupan, escucharemos comúnmente respuestas similares. Nos hablarán de temas como “Implementación de Estrategia”, “Gestión de Cambio”, “Cultura de la Organización”. Sin embargo, entre todos los asuntos, al que posiblemente más harán referencia será a la simple conducción de su negocio.

Sin desentenderse del desarrollo de la investigación en las muchas áreas de gestión, una Escuela de Negocio no podrá nunca desentenderse de la gran responsabilidad que tiene de apoyar a los empresarios y directivos en su tarea de liderar y dirigir su negocio.

Parte de este gran reto consiste en entender cómo ocurre la tomada de decisión por parte de estos directivos.

Ver el vaso medio lleno o verlo medio vacío siempre ha sido una forma muy gráfica de caracterizar el optimismo o el pesimismo de un directivo delante de las diversas situaciones con que se depara en su día a día. En función de cuál de las dos posturas el directivo asuma, sus decisiones serán más o menos acertadas, su modo de liderar será más o menos adecuado.

Lo que afirmamos para el optimismo puede ser también extendido a tantas otras calidades personales, como el coraje, la serenidad, la magnanimidad, etc.

Es importante reconocer que, a la hora de resolver problemas, la percepción que el directivo tenga de estos mismos problemas acaba por ser fundamental para elegir las alternativas posibles y llegar a la decisión adecuada. En otras palabras, la forma con que él estructura los problemas es parte ya del problema. Y casi siempre los problemas serán formulados con matices distintos con que otros directivos lo harían, con sus características propias.

Tal variedad de percepciones es fruto de la experiencia y de la formación que cada directivo adquiere durante toda su vida. Estamos de acuerdo con la afirmación de que el directivo hace lo que es, o aun que el directivo solo puede dar si lo tiene.

Es por lo tanto función primordial de una Escuela de Negocio antes de todo ayudar al directivo a perfeccionar su capacidad de entender mejor la situación de su entorno y saber diagnosticar correctamente los problemas para por fin tomar la decisión más conveniente.

Si entendemos que las percepciones difícilmente serán iguales y que por lo tanto los problemas serán analizados y solucionados muchas veces de forma distinta, de poco serviría al directivo recibir recetas, códigos de conducta o procedimientos padrones para decidir la forma correcta de actuar.  El directivo tendrá que intercambiar impresiones y “modos de ver e entender” con pares y profesores; ejercitar el diagnóstico y el análisis de situaciones de negocio; saber incorporar su experiencia y vivencia a diversos tipos de problemas que le sean presentados.

Solo de este modo, la Escuela de Negocio estará capacitando al empresario o al directivo para tomar bien sus decisiones en cualquier circunstancia, en cualquier momento en sus organizaciones.

 04/10/2016 

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